Río Caribe y El Pilar: Contraste de luz y color

Realizar un recorrido desde Carúpano a El Pilar o a Río Caribe, permite apreciar el  contrastante paisaje del estado  Sucre, donde el verde follaje y el cálido mar   son los principales protagonistas de una tierra que bien lleva su calificativo “Tierra de Gracia”.

El sol baña al mar con su intensa luz

                Río Caribe queda al Noreste de Carúpano, para llegar a allá hay que transitar por una carretera de muchas curvas, al borde de la montaña, lindando con el Mar Caribe. Desde allí se puede apreciar el imponente azul marino, que se mezcla con el verde aguamarina. Sentir la suave y agradable brisa marina y casi oír el relajante golpeteo del mar con las piedras.  Lo primero que vas a encontrar es la población de Puerto Santo, tan antigua como Carúpano, que data más allá del año 1647, cuando el Obispo Fray Bartolomé López de Aro creo la Parroquia Eclesiástica de Puerto Santo. Este sigue siendo un pueblo de pescadores artesanales, donde el cordel y la nasa son sus principales implementos de labor, para extraer del mar  los pargos, meros y langostas que deleitan el paladar.

                Puerto Santo con sus casas a orilla del mar, unos cuantos botes varados en la arena y algunos pescadores, ya en retiro, descansando luego de largos años de faena mariana,     brindan un sensación de paz y de recuerdos de épocas pasadas.

                Ya dejando la playa de Puerto Santo aparece el pueblo de El Morro de Puerto Santo, con sus dos orillas de mar. Una a barlovento y otra a sotavento. Una cargada de lanchas, embarcaciones pesqueras un poco más grande que un peñero. La otra con su extensa costa lista para ofrecer un buen descanso. Este pueblo igual que Puerto Santo es lugar de pescadores, que salen día a día a enfrentar al mar, que siempre a estado ahí brindándole su sustento.

                El Morro de Puerto Santo, antes fue una gran ranchería, de enramadas, donde guardaban sus embarcaciones. No había muchas casas, que se podía ver las dos orillas del mar desde un mismo punto. Hoy en día ya no hay espacios libres, todo esta cubierto de casas y galpones, donde se confunde lo nuevo con lo viejo y el oxido del hierro, y blanco de la sal, bañan cada rincón. Playa Los Cocos, que antes fue una playa prohibida, hoy brinda su esplendor, llena de enramadas y ranchos que le ofrece al bañista un poco de abrigo ante el imponente sor. Desde allí puede observa hermosos amaneceres, donde el sol mañanero baña con su luz al infinito mar.

                Ya fuera de la montaña, pero aún el mar de compañía, se sigue la travesía, hasta llegar al Puerto de Río Caribe. Si se va muy tempranito en la mañana, se podrá encontrar con la venta de pescado muy fresco, acabados de pescar. En este lugar aún se puede apreciar el mercado artesanal, donde podrás adquirir todo lo necesario para elaborar un buen sancocho de pescao.

                Río Caribe aun conserva su esplendor, con sus amplias calles, sus antiguas casas, la venta de empanadas y sus inigualables raspaos en la Plaza Bolívar, frente a la iglesia de San Miguel. Aquí pareciera que el tiempo se hubiese detenido.

                En todo este recorrido el sol es el principal protagonista, porque el inmenso cielo, dejas espacio abierto, con sus pocas nubes, para que él brille con intensa luz, bañando todo lo que encuentra a su paso, dejando una sensación de libertad.

El espeso follaje y la hermosa flora brindan su colorido

               En ruta contraria a Río Caribe, ya hacia el sureste, se encuentra EL Pilar. La Carretera para legar a allá comienza por Canchunchu Florido o Charallave, desde allí se comienza a preciar el verde del follaje y colorido de la flora. Esto sirvió de inspiración al poeta Luis Mariano Rivera. Luego se encuentra con un cielo despejado y la maravillosa  Laguna de Saca Manteca, quien acompaña parte del viaje, desde la Gloria hasta la Cumbre del Rincón. Ya el clima comienza a cambiar de cálido a refrecante.   Entre estos dos pequeños pueblos, se podrá disfrutar de un buen sancho de gallina o de unas ricas cachapas con queso o cochino frito, que venden a orillas de carretera.

    Dejando la  Cumbre, por una larga bajada, se encuentra El Rincón del El Pilar. Unas matas de mango y la venta de arepa rapadas, nos dan la bienvenida. El Rincón a los pies de la montaña con su antigua capilla en el centro de la plaza y su gran follaje, poco deja espacio al sol. Siguiendo el recorrido y a poca distancia esta Guasimal, en plena orilla de carretera, con sus ventas de comida  y su gente siempre alegre. La cayena o cachupina parece ser su planta favorita, acompañada de la trinitaria con sus intenso colores llenan vista.

                Ya casi entrando al pilar, a mano derecha, esta El Rio de El Pilar, con sus casas campestres y sus inmensos bucares, rojos y naranjas a la orilla del río, ofrecen un hermoso balneario, donde niños y adultos juguetean con las frías aguas.  En la Churuata el Morichal, esta Orlando Ramírez dispuesto a ofrecer una acogedora estadía. Continuando el viaje se encuentra uno de las paisajes más hermosos que carretera alguna nos pueda brindar, la recta de los Chaguaramos, indicando que hemos llegado a El Pilar, donde se puede apreciar la extensa vegetación de la Peninsular de Paria, sus montañas y su inmensa llanura de aguas cenagosas.

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