“La primera cámara que compré la desarmé para saber cómo se hacía una fotografía”

Apuntes  para el libro Carúpano de ayer, imágenes y cuento.

Una Instamatic de Kodak fue la primera cámara fotográfica que adquirió Teodoro Millán Ortega. Tenía unos 23 años de edad. En esos años la fotografía era incipiente en Carúpano.

Las Instamatic fueron equipos de muy buena calidad y económicos fabricados por Kodak que permitieron que muchas personas incursionaran en el fascinante mundo de la fotografía. Estas usaban rollos de películas formato 126, con carrete que se recogía manualmente y un visualizador que permitía ver el número de disparos realizados.

El interés de Teodoro por  la fotografía había nacido desde muy joven, cuando encontró las primeras fotos de los grandes comercios y personajes de finales del siglo XIX y principio del XX que luego se convertirían en su exposición Carúpano de Ayer, imágenes y cuentos.

“La primera cámara que compré la desarmé para ver como se hacía una fotografía”, cuenta Teodoro, quien también manifiesta que fue un error producto de su ignorancia en el tema.  Él era un neófito en el campo de la fotografía, lo poco que sabía lo había aprendido a los 15 años, trabajado  con José General. José Ortega a quien llamaban José General fue uno de los primeros fotógrafos que llegó a Carúpano. Su trabajo era ambulante, el cual consistía en hacer fotografía en las casas familiares, comercios, bodas y cualquier evento en el que lo contrataran.

Teodoro dañó la cámara de tal manera que no pudo usarla más. El rollo de película se veló y no pudo revelar ninguna foto. Pero esto no lo desanimó, sino más bien lo entusiasmó a seguir en su investigación. Tiempo después conoció al Chino Suju, gracias a la ayuda de la señora Faride de Fejures, esposa del señor Abraham Fejures, ambos provenientes del Líbano y propietario de la casa comercial La Avanzadora donde Teodoro trabajaba. El Chino Suju tenía su estudio en la calle  Carabobo, cerca de la Plaza Colón. A ese estudio fue unas tres o cuatro veces nada más, pero logró aprender mucho.

“Con el Chino Suju conocí sobre el obturador, que ere el diafragma, un poco sobre el proceso de revelado. Aprendí todo lo esencial de la fotografía” dice Teodoro, quien tiempo después construye su primera ampliadora y se la regala a José General.

Gracias a las recomendaciones de su amigo José Angrisano, Teodoro Millán Ortega entra a trabajar como fotógrafo, en 1969, de Dirección del Ministerio de Transporte y Comunicaciones en Carúpano. Ahí se desarrolla como un verdadero fotógrafo, realizando cursos de mejoramiento profesional.

La tecnología digital hace que Teodoro se retire del maravilloso mundo de la fotografía, pero su curiosidad nunca la ha perdido. Cuando su hijo Antonio trajo a su casa la primera cámara digital que tuvo, Teodoro lo convenció para desarmarla y ver como era su funcionamiento.

 

 

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